Una mentira perversa

En la página Web de “La semana deportiva”, hay una columna llamada “A quemarropa”, donde se publican noticias, comentarios, datos, etc, etc. y aquí se escribió lo siguiente la semana pasada:
“Me cuentan que hay un amigo de la cadena de las águilas cibaeñas, que esta dándose su vueltecita por una oficina de la capital para ver si consigue un huequito de vuelta a Santo Domingo.
No les voy a decir quien es, pero no entiendo por qué Mickey Mena anda por los predios del Licey, si a él lo quieren tanto en Santiago. Ayyy, lo dije….”
Esto es lo que se llama una infamia de marca mayor.
En primer lugar, la última vez que visité el estadio Quisqueya fue en el mes de septiembre, cuando fui a buscar mi pase de prensa y ese día aproveché para saludar al compañero Alex Gómez en un local que no está en el segundo nivel donde están las oficinas azules.
Nos sentimos indignados por esta mentira publicada con toda la intención de hacernos daño, de hacernos ver como una persona desleal, con doble cara, que le hace creer una cosa a las águilas, sus directivos, mis compañeros de trabajo, sus jugadores y toda esa legión de fanáticos del club, que tan súper bien se han portado con nosotros.
FELIZ EN SANTIAGO.- Vuelvo a reiterar lo que he repetido en todas partes en estos últimos tres años: Nunca me había sentido tan bien en una cadena como en estos años con las Águilas, aquí me siento de maravilla, aquí quiero terminar mi carrera.
Mi agradecimiento para toda la familia aguilucha es eterna y jamás los traicionaría, (Como tampoco lo haría con Franklin Mirabal y la familia de Impacto Deportivo).
Agradezco la corrección que hiciera Héctor Cruz de esa falsa información, pero lo cierto es que se escribió sin verificar esto con alguien que precisamente trabaja en esa página y también con el licey.
Eso es ética periodística: La verdad ante todo, ya que las mentiras son dañinas y no hablan nada bien de nuestra profesión.
No me explico quien quiso hacernos daño de forma tan perversa.
Déjenme seguir mi carrera de forma limpia y profesional como Dios nuestro señor me ha permitido llevarla, para satisfacción de mis familiares y las personas que me siguen y me quieren.

















